
Penelope (su "consen"), la fue a recibir rete temprano al aeropuerto. Y todas nos reunimos para el té con galletas en la nueva casa de Charlotte (que ha agarrado unas ondas bastante bohemias y unas amistades bastante underground)
Durante meses nos vimos a escondidas de la familia. Todo muy inocente porque somos de distintas sociedades. Nos escribíamos cartitas en el trabajo y las dejábamos, muy monas, debajo de la puerta de la oficina del otro. Ahora que lo pienso: qué empalague, qué de flojera...
Unos 7 meses duró el affair. Y apenas la semana pasada, como garrafón de Bonafont, me cayó con la noticia de su próxima boda. El muy becerro me dijo que la razón del casamiento es la presión de los padres de ambos. ¡Hijo de su repoblanísima madre!
Como si esto no fuera suficiente para hacerme sucumbir ante litros de carbohidrato helado, frito y hasta pasado por agua; me ha dicho que me va a invitar! ¡CABREJO PENDON!
Ahora, puro pelado motociclista. Puro señor de dudosa procedencia. Con reputación cuestionable. Catrines no more, ¡BASTA! YA NO MAS!!!




